Después de los excesos de la Navidad, con cargo de conciencia y con unos cuantos kilitos de más (muy disfrutados por cierto), me ha entrado la neura.
Casualmente dando un paseo por la sección de libros del FNAC me topé con un ejemplar que tenía un título muy sugerente: “La dieta de los palillos” de Kimiko Barber.

Aunque dice la autora que con palillos se come más despacio, he visto a alguno ponerse "morao" comiendo con palillos a velocidad de vértigo. Y no voy a dar nombres. Pero como a mí nunca se me ha dado bien comer con palillos, seguro que me va bien esta dieta.
Ni que decir tiene que compré el libro dispuesta a poner en práctica lo que había leído en la portada y contraportada.
En el supermercado me aprovisioné de una serie de ingredientes que no había usado nunca hasta ahora ya que algunos son difíciles de encontrar: kombu (algas) tofu, papel de arroz, brotes de bambú, soja, konyaku...
Al llegar a casa me puse a experimentar y este ha sido el resultado: Dos variedades de rollitos en papel de arroz: una frío (con gambas) y otro caliente (con salmón)
Al llegar a casa me puse a experimentar y este ha sido el resultado: Dos variedades de rollitos en papel de arroz: una frío (con gambas) y otro caliente (con salmón)
¡BUENÍSIMOS!
De todos es sabido que los japoneses tienen la esperanza de vida más alta del mundo. Algo tendrá que ver la alimentación, digo yo.